Isabel Urzáiz. Narrar es un acto de voluntad

Su disco de 2014 What Journey Is This? supuso para mí la gran sorpresa de ese año. Está lleno de melodías asombrosas y de un gusto literario poco común. Como colaborador de la revista Ruta 66 tuve la oportunidad de intercambiar mis impresiones con su autora, Isabel Urzáiz, y de paso compartir algunas reflexiones sobre narración y música folk.


Cuando escuché What Journey Is This?, disco de Isabel Urzáiz firmado con el nombre de Lanimal (mezcla de los términos lámina, animal y ánima) me acordé inmediatamente de un disco no muy conocido de Caedmon’s Call (40 acres, 1999), que descubrí hace cerca de quince años. Ellos parten también de referencias literarias (en las canciones que no lo hacen hablan de temas personales) y de la recuperación de la melodía en el folk, aunque su folk es sureño, tratan otras cuestiones y emplean muchos más instrumentos musicales, con un conjunto coral, propicio para una audiencia grande al aire libre (así los pude ver en el 2000, en un festival celebrado en Texas). Sin embargo, a pesar de las diferencias, sentí las mismas cosas con el disco de Lanimal, la misma emoción (el de Urzáiz es sencillo e intimista, directo a la melodía); quise guardarme de igual manera esas canciones y que sonaran solo para mí.

Estas preguntas van dirigidas a ti, pero en cierto modo es como si les preguntara a ellos. Espero no ser descortés.
No es descortesía en absoluto. Me emociona mucho que mis canciones te produzcan las sensaciones que describes y que, a través de tus preguntas a mí, trates de encontrar respuesta a las que habrías hecho a otro grupo (o incluso otros grupos) que te han hecho vibrar. Me hace sentir parte de una belleza universal.

¿De dónde sacas la luz para seguir haciendo canciones hermosas, cuando todo lo que nos rodea es un canto a la desolación?
Una de las frases que más me repito a mí misma viene de una letra de Belle and Sebastian: “Do something pretty while you can, don’t fall asleep…”

Creo que en este mundo gris, de prisas, y estrés, y tensiones, y en general un alejamiento de las cosas verdaderamente importantes de la vida, y esta absurda falta de tiempo que nos hemos generado a nosotros mismos, por nuestro propio bien debemos esforzarnos por detenernos y generar belleza y emoción. Eso implica buscar en nuestro interior. Está ahí, tenemos que encontrarlo y sacarlo a la luz. Debería ser un ejercicio diario obligado por ley.

El acercamiento al folk y a las leyendas, ¿es un acto de voluntad? 
Absolutamente. Es probable que mi mayor pasión sea la literatura, no sé si por encima o por debajo de la música. Incluso me dediqué a ello completamente durante años: fui investigadora en la Complutense y tengo una tesis doctoral acerca del post-simbolismo francés. Pero es que, además, en general no me gusta escribir en primera persona y, en cambio, me encanta narrar historias, o más bien crear imágenes, que nos representan a todos nosotros, y que probablemente siempre nos han representado, porque estoy bastante convencida de que la esencia del ser humano ha cambiado poco a lo largo de los siglos.

¿Crees que los mitos nos alertan sobre nuestra condición y nuestros errores? ¿Hemos olvidado la importancia de conocerlos?
La respuesta a las dos preguntas es afirmativa. Por falta de tiempo tendemos a creernos que lo que tenemos en cada momento entre manos es lo único que importa en el mundo. Y lo digo por propia experiencia, con total humildad. Nos falta el tiempo para tomar perspectiva sobre nuestras vidas y nuestras emociones. Es impresionante lo mucho que puede uno aprender sobre la propia humanidad (individual y colectiva) al leer, no únicamente mitos o leyendas, sino en general a los escritores de épocas antiguas.

isabel urzáizEl proceso de composición, ¿nace de la curiosidad por una historia? Dicho de otro modo: ¿pones la música a lo que intuyes como una historia por contar, o es algo más complejo? 
Al revés, es muchísimo más sencillo. Yo siempre parto de una melodía, no de una historia. Es la melodía la que me inspira la narración. Y encontrar la melodía es algo así como rebuscar en una cajonera con los ojos cerrados. Está ahí, al final toparás con ella.

¿Cuándo y cómo sabes que una canción está terminada?
Cuando se sostiene perfectamente con mi voz y mi guitarra y me emociono al cantarla, porque al cantar estoy narrando una nueva historia… o narrando de nuevo una vieja historia.

¿Es mejor quitar elementos a una composición, o tener una estructura básica y añadir a partir de ahí?
Lo ideal es lo segundo, para mí. Cuanto más rápido y sencillo el proceso de composición, más directa e inmediata la emoción, o al menos así es como yo lo veo.

¿Cómo se han integrado los restantes miembros?
A Diego, el batería, lo conozco desde hace muchos años; le propuse en primer lugar ensayar algunas canciones y eso hicimos, los dos solos, durante un tiempo. A Nacho, el bajista, me lo presentó un amigo común, con gran acierto. Edo nos llegó tras probar a muchos guitarristas sin éxito. Todos nos hemos complementado a la perfección porque hemos trabajado mucho para ello. Por último tengo que hablar de David Gwynn, nuestro productor, que ha metido muchas de las guitarras en el disco, porque es así de generoso y porque Edo tuvo que volver a Italia. David ha hecho suyo el proyecto desde el primer momento. Me he sentido completamente comprendida por todos. Estoy muy agradecida.

¿Crees que hay belleza en la nostalgia? ¿Todo es celebración o pérdida en la música?
¡Es una combinación de preguntas complementarias! Sí, lo siento por caer en el tópico, pero sí creo que hay belleza en la nostalgia (y soy muy fan de los tópicos). Pero también creo que tan bonita puede ser una canción sobre un gran desamor, como una canción sobre un paseo por el campo, o el encuentro con un extraño. Si hay una emoción que expresar, puede haber una canción. Y hay emociones de todo tipo y condición, eso es lo bueno. Las hay blancas, negras, y de todos los tonos intermedios.

Ese toque de western en «Naxos»… me parece que también está en «Rain», aunque quizá más presente en el ritmo… crea un ambiente distinto. También veo que en cualquier momento uno puede tomar prestado lo que necesite de cualquier estilo. ¿Piensas que hay en tu trabajo diario alguna forma de invitación (a ti como compositora pero también al oyente) a salir de las formas conocidas? ¿Tienes miedo de quedarte en una tradición muy marcada? 
Creo que como mejor puedo responderte es explicándote que, cuando compongo, no tengo especial intención de incluirme en una tradición, ni especial miedo de quedarme estancada en ella. La sensación que tengo al componer es de total libertad. Compongo literalmente lo que me sale, y me siento completamente identificada con el resultado a muchos niveles. La música que escucho habitualmente (que no es mucha) no tiene casi nada que ver con lo que compongo. Por otra parte no tengo, al menos por el momento, grandes intenciones de cambiar de estilo.

¿Es este disco un proyecto aislado, o vendrán más con el nombre de Lanimal?
Si vienen más melodías, habrá más discos. Y no creo que pueda dejar de componer, así que…  pero también te digo que no tengo prisa por hacer el siguiente disco. Vendrá cuando sea el momento adecuado.