Olga Martínez y Paco Robles. Hablando con conocidos

Tenía ganas de hablar con Olga y Paco sobre las interioridades de su proyecto editorial, situado en el reino de Candaya. En cuanto pude encontrar un hueco, les convoqué para viajar por su catálogo.

El Coro es un café de Vilafranca del Penedès (Barcelona) que se creó a finales del siglo XIX como reproducción de los lugares de tertulia literaria y política que proliferaban en la capital. El Cafè del Comercio, como se llamaba entonces (también adquirió apodos como El corona o el Café del Niño), tuvo entre sus parroquianos a personajes adictos al chocolate con churros como Josep Pla o Manuel Milà i Fontanals. El trabajo de conservación de su interior permite al visitante desayunar en penumbra y junto a silbidos de cafetera, y sobre las mesas de mármol blanco mientras percibe en las posaderas la misma dureza de los asientos que pudo sentir el periodista, dramaturgo y autor de folletines (además de académico, político vinculado al Partido Liberal y gobernador civil de Málaga en 1883) Teodor Baró, asiduo al lugar. Poco a poco fue dejando de ser la sede oficial de los castillos humanos del pueblo (aunque sirvió de almacén varios años después), y en la actualidad ha quedado como un lugar de conversaciones a media voz bajo los soportales donde se encuentra, o de animadas tardes de verano familiares, cuando la plaza del ayuntamiento aparece salpicada de resoles producidos por largos vasos de cristal y modernas mesas de aluminio.

El Coro es un escenario fabuloso para ambientar una historia policíaca de esas de barrio, gracias a sus lámparas redondas, el reloj antiguo de estación, la máquina de tabaco con su pila de periódicos atrasados, portadainvasion259x384y las mesas escondidas del interior, casi siempre vacías. También es un buen entorno para situar visiones insólitas: Invasión, la última novela de David Monteagudo, arranca con un hombre que desde la terraza de este café (aunque podrían ser muchas otras terrazas) ve aparecer un gigante y su vida tan segura comienza a tambalearse.

Una tarde me cito allí con Olga Martínez y Paco Robles, responsables de Candaya [1], para hablar de su catálogo y su vocación editorial, acompañados de una pausa en la ola de calor de julio y rodeados de horchatas y refrescos. Les conocí cuando en mi antiguo blog publiqué una reseña de J.F.K., de Sergio Galarza, en la que exponía por qué no me había gustado. Ambos editores me escribieron personalmente, y de aquel intercambio epistolar surgió una cordial relación que hoy sigue creciendo en admiración. De hecho, siempre me han dejado encantados experimentar con sus libros nuevas formas de hablar de mis lecturas (experimentos de los que esta web está llena). Cuando me mudé con mi familia a Vilafranca del Penedès, descubrí que, además de amigos y colaboradores (he tenido el privilegio de presentar dos de sus libros), seríamos vecinos.

Cuando vais a decidir sobre una publicación, ¿qué criterio seguís?

Paco: De entrada buscamos que un libro nos sorprenda. Bien por el enfoque, por el tema, el estilo. Que no sea una historia más.

Olga: Yo sigo creyendo en aquella frase conocida de Kafka, de que un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros. Tiene que ser algo que de alguna manera te transforme, que proporcione elementos para bucear en nuestro tiempo.

Que no necesariamente esté pegado a la actualidad… ¿o sí?

Olga: Sí y no. Que dé claves para entender el mundo en el que vivimos. El mundo inmediato, pero también el mundo de las obsesiones, los miedos, las carencias…

Paco: Lo que no hemos publicado nunca es novela de mero entretenimiento.portadamodolinterna260x388

Olga: Buscamos pequeñas herramientas para entender este mundo confuso. Me gusta la idea de Chejfec de una literatura que no simplifique la realidad, sino que la haga más compleja.

Paco: Piglia dijo, cuando le dieron el Formentor, que la literatura cuenta cómo sobreviven los hombres en esta intemperie que no tiene fin. Por ahí va la cosa.

Es decir, que el foco es el público, y no tanto vosotros.

Olga: Si nos cuentas a nosotros en ese público también, claro. Nosotros no somos muy diferentes a los lectores. Los libros nos llegan de forma muy azarosa y de alguna forma tu catálogo es tu biografía.

Paco: Está muy discutido. Se considera poco profesional que publiques sólo lo que a ti te interesa. Ortega Spottorno, el editor histórico de Alianza, decía que lo primero que hay que tener presente es que una editorial no está para que al editor le gusten los libros, pero en nuestro caso vamos por otro lado. Olga dice a menudo que el libro que saquemos lo vamos a tener que defender. Iremos con él a la prensa, a presentaciones, acompañando al autor, y si no te lo crees, ¿cómo lo haces?

olga y paco

¿Influye en las decisiones el estado en que se encuentra la editorial?

Paco: No, pero sí que hay una cierta presión desde las distribuidoras para que publiques libros más convencionales, que saques clásicos…

Olga: En el Hay Festival lo hemos comentado a veces… hablamos de la sensación de tener al enemigo en portadalasmanos259x383casa. Siempre te dicen: “una editorial que solo se sostenga en nueva narrativa española y en introducir a escritores latinoamericanos desconocidos es inviable”. Pero pensamos que ahí es donde existe una necesidad en la que trabajar. Se habla mucho de la burbuja editorial, de que hay más escritores que lectores; sin embargo, sigue siendo muy difícil para un escritor joven publicar una primera o segunda novela. Creemos que lo que se escribe en español, aunque venga de ambos lados del Atlántico, es una sola literatura, pero cuesta mucho dar esa oportunidad a los lectores, las librerías, o los distribuidores.

Paco: Tengo la sensación de que por muchas joyas que tengamos, es imposible que lleguen a un público general, por cómo está el mercado actual…

Olga: Bueno, no me gusta quejarme siempre, si estamos es porque creemos en ello.

Paco: Ya, no es que compremos la figura del editor llorón, pero a ratos…

De vez en cuando está bien que se vea que los editores son humanos.

Olga: Si son pocos lectores, pero buenos, pues estoy orgullosa de esos lectores. Lo que pasa…

Paco: Es frustrante tener un libro de cuentos maravilloso y que solo se vendan sesenta ejemplares, por ejemplo. Cuesta ser optimista. Yo empiezo a estar un poco cansado de que haya más reseñas que lectores.

Olga: El problema es que nos creamos que un libro que nos parece importante no levante cabeza por una cuestión de tópicos, como que los libros de cuentos no tienen público.

¿Un Vargas Llosa, o un García Márquez, tendría hoy las mismas posibilidades en el mercado que hace treinta o cuarenta años?

Paco: ¿Te refieres a que un libro se imponga por su calidad, sí o sí?

Sí.portadaelanticuario259x384

Olga: Hemos editado dos primeras novelas que son brutales, Anatomía de la memoria y El anticuario, de las que no hemos encontrado ni una sola mala lectura y tratan temas esenciales. Tienes la sensación de que no sólo las hemos hecho nosotros, que los lectores se han volcado, y pese a todo hay un nivel de ventas relativamente bajo.

Paco: Los dos han tenido una enorme acogida en prensa, mayor que con cualquier otro de nuestros títulos.

Olga: Entonces te planteas la pregunta: ¿Qué más tienes que hacer para que ese libro llegue adonde consideras que tiene que llegar?

¿Cuál es vuestra mayor preocupación, dejando aparte las ventas?

Paco: Claramente, que las carreras de gente como Eduardo [Ruiz Sosa, autor de Anatomía de la memoria], Sergio Galarza [autor de una trilogía sobre el mundo del trabajo] o Miguel Serrano [autor de Órbita y Autopsia] no se vean frenadas o empantanadas. Afortunadamente, los autores a los que apoyamos tienen muy claro lo que hacen y cómo.

portadacamporojo259x386Olga: Cuando sacamos Campo Rojo, su autor Ángel Gracia ya sabía lo que cuesta vender un libro. Él conoce este mundo en todas sus vertientes como programador de actividades en la FNAC de Zaragoza, y por su experiencia como librero. Hemos tenido doce presentaciones en tres meses para una novela muy arriesgada, con la voz de un niño como narrador y con un marco muy adecuado (los suburbios de los ochenta), y un tema crucial para la situación actual de profunda transformación social como es la violencia de los niños contra los niños; ha sido comparada a obras como Últimas tardes con Teresa, de Marsé. El autor se ha ido a puntos de España, solo con su coche, volcándose totalmente con la promoción, y contando con una buena comunidad de apoyo detrás…

Paco: Una obsesión sería que la buena literatura no se convierta en un asunto de frikis.

Olga: Esa es la preocupación. Cuando te parece que un libro es tan bueno que tendría que tener más lectores, nosotros nos cuestionamos qué más podríamos haber hecho por ese libro.

Y explorando otras vías, ¿os habéis planteado hacer más traducciones como las que sacasteis portadaidenticoppde Kobo Abe o Akutagawa?

Paco: Es mucho más cómoda esa fórmula.

¿En serio? Tenía la idea contraria…

Paco: El mago ha vendido toda la edición con muy poco esfuerzo, y nos siguen pidiendo más.

Olga: La idea es sacar un título japonés al año, solo que este ha sido un curso complicado. Hay posibilidades de editar a Tanizaki pronto, y nos atrae mucho la literatura y cultura japonesas, aunque donde vemos realmente el vacío editorial es en lo otro. Hay editoriales que cubren el ámbito de la traducción muy bien, pero sentimos inclinación por descubrir a autores que no sean clásicos, o consagrados. Y sobre todo está la apuesta por los latinoamericanos, que en su continente tienen una repercusión que no han encontrado aquí.

Paco: En países como Argentina detectas muchas veces un desparpajo cultural que no hay aquí. Están menos anquilosados.

¿Leen más en esas latitudes, o es una falsa impresión?

Paco: Más importante que eso es comprobar que, a pesar del esfuerzo que supone en Argentina o en Venezuela, o en Colombia, comprar un libro (para un estudiante puede ser la beca de un mes), nadie cuestiona que sea un gasto superficial. Yo creo que aquí hemos pasado de la burbuja al frikismo.

Olga: No creo que nuestros alumnos de 2015 lean menos que los de hace treinta años, cuando empezamos a trabajar de profesores. Sigue habiendo entusiasmo.

Paco: La literatura no ha perdido potencia, pero quizá las condiciones sí que son más difíciles.

portadaemergencias7webOlga: Estoy convencida de que no hay menos lectores ahora que antes. Hemos traído hace poco a cinco de los autores de Emergencias, y es alucinante cómo los alumnos, muchos de ellos latinoamericanos, han leído sus cuentos con un grado increíble de análisis y de profundidad. Lo que hace falta es creérselo. Hace falta políticas escolares, políticas en las bibliotecas, de apoyo a los lectores; en cuanto haces un mínimo, ves que es más fácil motivar de lo que pensabas. Hay que buscar originalidad, dar becas también a quien lea y organice clubs de lectores, por ejemplo.

Paco: En Colombia hay un sistema de bibliotecas impresionante. Pero no se quedan ahí, muchos piensan en dar el siguiente paso: invertir en actividades con librerías. ¿Por qué no hay fondos para que las librerías puedan dar parte de lo que no pueden vender?

Si pudierais editar ahora mismo a un escritor de la literatura universal, vivo o muerto. ¿A quién escogeríais?

Paco: Bolaño. Quizá sea muy evidente, pero nos hubiera gustado acompañar su carrera…

No tenéis a chilenos en el catálogo.

Olga: Una asignatura pendiente es publicar a chilenos y colombianos. Volviendo a los autores que nos marcaron, me quedaría con Onetti. Lo leí muy joven y es clave para mí.

Paco: Y Rulfo también.

¿La literatura es negocio?

Paco: Es negocio cuando haces dinero. Antes de eso, no.

Los escritores, creo que a diferencia de los músicos, tienen una relación de amor-odio con la parte comercial del oficio.

Olga: Bueno, hay escritores de todo tipo. Cualquier escritor quiere vender, pero los que son, digamos de raza, son aquellos que no cambiarían en absoluto su proyecto literario por las leyes del mercado. A veces hay sorpresas, porque no existen métodos infalibles. Salvo tal vez dentro de la literatura infantil y juvenil, donde puedes encontrar fórmulas para orientarte.

Paco: Sí está claro que, a mayor complejidad, menos lectores. Lo que ocurre es que a veces lo que quieres explicar no lo puedes explicar de forma sencilla.

Olga: No hay formas definitivas de adivinar lo que va a funcionar. El acierto siempre llega después.

Paco y Olga posando con Luigi Pirandello.

Paco y Olga, de vacaciones con Luigi Pirandello.

Os voy a dar nombres de autores que habéis publicado, y me gustaría que me dijerais qué os sugieren. El primero: Quim Aranda.

Paco: El avión de madera que logró dar media vuelta al mundo era mi historia. Era la mejor novela que había leído hasta el momento sobre el tema de la emigración, vista desde las entrañas del que sale, sobre aquello que deja atrás y de lo que ve venir. Tres generaciones y una narración extraordinaria. Hay a quien le parece que le faltaba un poco de amargura…

Olga: Quim siempre comentaba que su historia daba comienzo en el Cinturón de Ronda [2], que durante mucho tiempo rechazó su pasado andaluz. Era un periodista exitoso del Avui (fue director del dominical durante años), escribía únicamente en catalán… y cuenta que cuando se casó y regresó a Archidona [3] tuvo una portadaelavionppespecie de convulsión interna y descubrió que lo que vio allí formaba también parte de él. Así que incluyó ese homenaje a esa parte de sus orígenes.

Paco: Cuando la leí pensé en la historia de mis padres y de muchos que conocí, con sus recuerdos y sus imágenes en un medio bastante hostil, y me di cuenta de que nunca me la habían contado tan bien.

Olga: Pensamos que en esa novela se recoge como en ningún otro sitio lo que fue ese período de los cincuenta y sesenta, tan importante y tan paradigmático, que sentó la base de lo que es ahora este país [4].

Sergio Chejfec.

Olga: Chejfec es una de las grandes inteligencias que hemos conocido. Cualquier cosa que observa le provoca unas reflexiones a cada cual más interesante. De ahí que sus novelas sean también ensayos. No pueden avanzar porque son puro pensamiento. Es tal el grado de observación, la capacidad de encontrar lo insólito en todas partes. Pero lo que más nos gusta es su valor emocional, la emoción que hay tras la inteligencia.

portadalasalegresmuchachaspLázaro Covadlo.

Paco: Uno de los mejores contadores de historias que he conocido. Sabe insertar relatos en la narración como pocos. Hay gente que tiene que realizar grandes esfuerzos por escribir, pero él tiene esto como un don innato.

Como si hubiera venido de la tradición oral.

Paco: La tradición oral que nos resulta más desconocida, la tradición oral judía, o incluso de Europa del Este. Las salvajes muchachas del partido está escrita como una colección de titulares y noticias y repasa prácticamente todo el siglo XX a través de las comunidades judías de argentina pero también la revolución rusa.

Olga: Me hace gracia esa simbiosis extraña entre la lucha revolucionaria, el anarquismo, y la excentricidad de Baruj, un nuevo judío errante.

Paco: Todo ello presentado como en una novela de aventuras.

Ednodio Quintero.marian2

Olga: Creamos Candaya para publicarle a él y a Elvio Romero. Lees sus cuentos y encuentras pasajes y
mitos convertidos en riesgo, acantilado y letras. En él está el desparpajo y la falta de preocupación por el relato muy medido que tiene César Aira, pero está la exploración del lado oscuro del ser humano que puedes ver en Coetzee y el coraje de ir hasta el extremo de la literatura japonesa. Es a la vez muy americano y al tiempo muy contemporáneo, como podría serlo Vila-Matas.

Paco: Vila-Matas fue a Mérida a verle, y al regresar de un viaje por la zona más remota de los Andes (para llegar a casa de Ednodio) dijo que aquella biblioteca podía ser la suya propia.

Olga: Es el gozo del línea a línea. Es un prosista muy exacto.

Paco: Y al tiempo lo relacionas con toda la fragilidad del hombre contemporáneo.

Olga: Ahí está la batalla, un autor como él merece bastantes más lectores de los que tiene. ¿Cómo hacemos que un libro permanezca más tiempo que unos meses?

portadalamujerajena259x385Ramón Bueno Tizón.

Paco: Un ejemplo perfecto de lo que decíamos de los prejuicios y los tópicos. Es un autor muy desconocido en Perú y aquí, aunque ya lo habíamos incluido en Emergencias: Doce cuentos iberoamericanos, y sale con un libro de cuentos. Pero no queríamos ni podíamos dejarlo sin publicar.

Olga: Generalmente nos llega una cantidad de cuentos y eliges a partir de ahí. Pero La mujer ajena venía muy trabajado en conjunto, como libro ya era redondo.

Paco: Es difícil encontrar a un autor de cuentos tan honesto.

Olga: El libro va sobre seres que están incompletos por aquello que explicaba muy bien Cernuda de la imposibilidad de cumplir totalmente los deseos. Son cuentos distintos entre sí (en estilo y ambiente) sobre seres muy frágiles, muy gastados por las dificultades de la comunicación.

Paco: Teníamos la idea un tanto romántica de que hay libros que compensan de algún modo el resto del catálogo, que podíamos tener libros que funcionaran mejor comercialmente mientras otros títulos te daban el prestigio. Sin embargo, algo que hemos aprendido es que eso no es así, que tienes que lucharlos todos con la misma intensidad.

¿Qué tal va la colección Abierta?portadahablar300x450

Paco: Pues curiosamente funciona muy bien. Los dos últimos de Skliar han salido en esta colección.

Olga: Nos gustaría impulsarla. Es cierto que nos hemos volcado últimamente con la narración, pero nos damos cuenta de que es un buen momento para el ensayo. A veces hasta pensamos que es mejor momento para el ensayo que para la narrativa. Solo falta encontrar un proyecto lo suficientemente bueno.

¿Os planteáis publicar en catalán?

Paco: Hemos dado el primer paso con la antología bilingüe de Vinyoli.

Olga: Los homenajes están siendo espectaculares, con la coincidencia del centenario de su nacimiento. Nos gustaría mucho hacer ediciones bilingües, no sólo de poesía, también de narrativa.

¿Qué pregunta definitiva os hacéis cada día, respecto a vuestra vocación editorial?

Paco: Para mí, sin duda, es si seremos capaces de defenderlo. Hemos tenido entre manos textos que nos hubiera encantado publicar, pero que no sabíamos cómo moverlo. Eso sí es prioritario: el riesgo, pero siendo conscientes de que tenemos que creer en el proyecto.

Y aquí se hizo el silencio de los amigos. Paco encendió un pitillo. Olga recogió los libros que había ido dejando sobre la mesa, cubierta de marcas de vasos como eclipses. Nos había caído encima la tarde sin querer.

Foto de cabecera: Ángel Monlleó, para la revista Pliego Suelto


[1] En la segunda parte de El Quijote, capítulo XLI, se nos advierte (tras la llegada del famoso caballo Clavileño) contra el riesgo de tardar demasiado en llegar a un destino. Así: “que habiendo tres mil y tantas leguas de aquí a Candaya, si el caballo se cansa o el gigante se enoja, tardaremos en dar la vuelta media docena de años” (edición de la RAE). Pero también es una referencia a la posibilidad de vencer a un gigante y de recorrer grandes distancias en breves segundos. Parece que la inquietud descrita en este pasaje guarda paralelismo con la historia primitiva de la editorial, como atestiguan Olga y Paco en su entrevista con la web Pliego Suelto.

[2] El Primer Cinturón de Ronda, o Ronda del Mig, es una vía rápida que atraviesa Barcelona, pasando por las zonas de la periferia, desde la Zona Franca hasta la Meridiana, en un recorrido de más de 13 km. Fue planificada en 1907 por Léon Jaussely, el urbanista responsable del plan de ensanche (no confundir con el distrito de L’Eixample diseñado por Ildefons Cerdà) destinado a rodear el centro.

[3] Archidona es una población de unos 9.000 habitantes que pertenece a la comarca de Antequera, Málaga.

[4] Existe una interesante entrevista con Quim Aranda en el Diario de Córdoba, sobre este libro: http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/quim-aranda-todos-tenemos-pasado-revisar_374160.html

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