2016: balance de lecturas

Un recorrido por varias de mis lecturas durante 2016. No todas fueron buenas; no todas fueron publicadas este año. En todas entré con muchas ganas. Me gustaría poder decir que de cada una he aprendido una cosa.


– El clásico que empecé el 1 de enero: Ulises, de James Joyce.
– Tenía otras urgencias, pero las aparqué para leerme este: El libro de las cosas nunca vistas, de Michel Faber.
– Ojalá pudiera olvidarlos: Pureza, Jonathan Franzen; Tan poca vida, Hanya Yanagihara.
– Una nueva relectura: Austerlitz, de W.G. Sebald.
– Descubrimiento tardío: El hombre en suspenso, de Saul Bellow.
– Lecciones de historia: La sublime locura de la revolución, de Indro Montanelli.
– Lecciones de literatura: El cosmos de “Antagonía”, VV.AA. (ed. Ricardo Gullón).
– Conocer el funcionamiento del mundo: Incertidumbre, de David Lindley.
– Una vida que gana interés (J.D. Salinger y Oona O’Neil) gracias a: Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder.
– Lo abandoné, pero porque yo no estaba preparado: El diluvio, de Jean-Marie Gustave Le Clézio.
– Para esos momentos de emergencia en los que no sabes qué leer: Contra el mundo, contra la vida (H.P. Lovecraft), de Michel Houellebecq.
– Para leer hasta en la ducha: El principio, Jérôme Ferrari.
– El libro de un hijo: Mi oído en su corazón, Hanif Kureishi.
– Un libro para mi hijo: Roland, de Nelly Stéphane.
– Lectura de ciudad: Chronic City, de Jonathan Lethem.
– Ya no lo intento más: Crash, J. G. Ballard.
– Profunda decepción: Cuentos completos, Heinrich von Kleist.
– Un tipo que conoce su oficio:  Supergods, de Grant Morrison.
– Una joya del mercado negro: Los Thibault, de Roger Martin du Gard. 
– Manual de autosuperación: La novela luminosa, de Mario Levrero.
– Para formarse en arte: La cámara de Pandora: la fotografía después de la fotografía, de Joan Fontcuberta.
– Sufrí para terminarlo, pero era imperativo hacerlo: ex aequo entre Bajo el signo de Marte, de Fritz Zorn, y Salmo 44, de Danilo Kís.
– Un clásico por fin exprimido: Slawomir Mrozek (La mosca, La vida difícil, Juego de azar); Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoyevski.
– Se puede presumir de haberlo leído, pero aún mejor es leerlo: Vlad, de Carlos Fuentes.
– Diversión asegurada: Opiniones del gato Murr, de E.T.A. Hoffmann.
– Para no matar el tiempo: El espectáculo del tiempo, de Juan José Becerra.
– Mientras aún andemos sobre esta tierra: José Jiménez Lozano (La piel de los tomates, El azul sobrante, Retorno de un cruzado).
– Bellezón ilustrado: Rip Van Winkle, de Washington Irving.
– Para viajar lejos: La última película, de Larry McMurtry.
– Crecimiento espiritual: El Reino, de Emmanuel Carrère.
– Un cómic a descubrir: Fugazi Music Club, de Marcin Podolec.

– Documental sobre escritor: Contra a morte: unha aproximación a Lois Pereiro, de Alexandre Cancelo e Iago Martínez (España, 2011).lois pereiro– Podcast a seguir: Charlas de sobremesa.

– Un chiste existencialista: funk


organizando

Propósitos para 2017:

– Regresar a dos autores contemporáneos que me encantan: El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro, y Galveias, de José Luis Peixoto.
– Terminar aquel ensayo sobre la nouvelle vague
 (lo veo difícil). Finalizar mi libro infantil “La manta mágica” (mucho más probable, ahora que cuento con aliados para ello).
– Continuar con la traducción de The Mersey Sound
(poemas de Brian Patten, Adrian Henri y Roger McCough), que comencé en 2005.